A la Parròquia de Sant Sadurní posemLa familia en el centroy trabajamos para que todas ellas puedan quererse más y mejor. Dios, por el contrario de lo que algunos habíamos pensado, no es un intruso sino quien nos une más. Tenemos un proyecto para las familias, estén en el momento Queremos a la familia y queremos ayudarla a crecer. Sabemos cómo hacerlo para convertirse en familias sanas. El proyecto de familia es clave. amor entre todos los de casa y para con Dios, que "es amor". Si desea venir, nos alegraremos de conocerle y de ayudarle en todo lo que podamos.

El Evangelio de domingo
Palabra de Jesús viva
"Quien escucha mi palabra y cree al que me envió posee la vida eterna."
Jn 5,24
Domingo 8 de febrero 2026
Domingo 5 (A) del tiempo ordinario
Texto del Evangelio (Mt 5,13-16): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Vosotros sois la sal de la tierra. Mas si la sal se desvirtúa, ¿con qué se la salará? Ya no sirve para nada más que para ser tirada afuera y pisoteada por los hombres. Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte. Ni tampoco se enciende una lámpara y la ponen debajo del celemín, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en la casa. Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos».
Domingo 1 de febrero 2026
Domingo 4 (A) del tiempo ordinario
Texto del Evangelio (Mt 5,1-12): En aquel tiempo, viendo Jesús la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo: «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros».

